Al que le quede un ojalá que se lo ponga.

Ojala que aprendas a escribirlo con tilde en la acción y no en deseo, que hace más quien se pone de pie que el que se hinca. Aunque lo haga para rezar.

Ojalá pierdas aunque ya te lo haya deseado y explicado hace tiempo.

Ojalá que te vaya mal, porque esa será mi manera de decirte sin hacerlo, que te lo dije.

Ojalá tú, conmigo, contigo y luego con los dos.

Ojalá que te quieras tanto.

Ojalá que me quieras como consecuencia de lo anterior.

Ojalá a veces, en lugar de nunca pero más que siempre.

Ojalá tengas más proyectos que recuerdos y que años.

Ojalá que nunca estés sola. Ojalá que sólo estés.

Ojalá un día de estos.

Ojalá nueve meses.

Ojalá tantos años como arrugas.

Ojalá una arruga por sonrisa, más que por enojo.

Ojalá haya mas preguntas que respuestas.

Ojalá que algún día una sonrisa sin arrepentimientos y entrecomillada por recuerdos te desnuden de todos tus ojalas.

Ojalá algún día escriba algo con el mayor de los sin sentidos.

Ojalá algún día sepa que escribir sin agregarte en mis textos.

Atemporal

Los meses de lluvia con café en la ventana, los de sol con bermudas y musicalizados con sol, arena y mar, los de viento con hojas secas en las calles, unos ojos coqueteando con el azul del cielo y el poco verde que queda en el pasto, su bufanda color marrón que hace juego con el gorro y los guantes, y unos que otros meses de nieve cobijados por una relaxing cup of café con leche con dos cucharitas de nostalgia para endulzar, por favor más que por sabor.

Todo eso ha cambiado, ahora no puedes definir ni saber bien en que mes estamos según su clima. Normal, todo cambia, o como diría el poema de Antonio Machado, (Interpretado por un grande) todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es dejar pasar. Así somos, dejamos pasar todos esos detalles que después extrañamos cuando nos damos cuenta que ya nada es como antes, pero que antes eso era nada.

Ahora no puedes vestirte según el clima, incluso creo que la sección del clima ha perdido raiting y es que la gente ya no la pone ni para dormir, no vaya a ser que tengan pesadillas. Ahora te vistes para lo que venga, viento, sol, microbuses aventando agua como si fuera gente, miradas de esas que desvisten y otras que visten, depende más de la persona que de la vestimenta, el punto es que tienes que ir preparado siempre, porque además te vistes para los demás, pocas veces para ti. Bien por quién lo hace. Bien por quién lo disfruta y mejor todavía para quién nos da material a los que nos gusta criticar, que normalmente terminamos siendo de los mas criticables.

Aunque eso de la critica es otro tema, (que no deja de leerse entre párrafos).

El asunto del clima hoy en día nos tiene a todos vueltos locos y a unos mas mojados que otros, no sólo me refiero a las inundaciones, sino a los que se mojan de placer viendo en esas situaciones una oportunidad para quedar “bien”, cosa que no es tan difícil, o para criticar y tirar mierda a quien se le ponga enfrente o simplemente al que esté en un lugar donde sea un blanco fácil. (Otra vez la critica).

Hoy todos nos mojamos, unos de placer, otros por las lluvias y otros más en lágrimas después de ver las imágenes de la televisión o los periódicos, hay quienes incluso prenden una veladora, imagino que para ver si así se produce un poco más de calor y se evapora el agua. Pero lo más interesante, ¡pueblo, si hace tantos años nos juntamos y fuimos uno para ser solidarios con las victimas del temblor, hoy debemos hacer lo mismo! Y entonces crean centros de acopio, plazas que se convierten en mercados para juntar  lo “necesario” para esas pobres personas. Perdón, ¿lo necesario? Pero si yo sólo veo que ahí juntan agua, enlatados, arroz, frijoles, etcétera, etcétera. Y con eso ¿quién vive? Agua tienen demasiada, tal vez en exceso diría yo, Los enlatados hoy en día ya no sirven ni para hacer teléfonos con cuerdas y ¿lo demás? Bueno es que ni los etcéteras les ayudan tanto.

Me parece que no nos hemos dado cuenta que la canasta básica ha cambiado, se le tienen que incluir más cosas, no sólo más huevos, que eso es necesario por añadidura en cuanto aumenta la canasta, pero ahora ésta incluye, refrigeradores, teatro en casa y evidentemente pantallas planas de más de treinta y dos pulgadas, sobre todo por aquello de que esas pulgadas sólo las tienen de pantalla. Todo eso ahora es necesario, lo cambiaron y sacaron de la canasta, la vergüenza y la honestidad entre otras cosas para que cupiera también el abuso y el descaro. Elementos evidentemente necesarios en este país. Bueno, en este mundo.

Pobres personas. Pobres hombres que tienen que ir a saquear tiendas para armar de nuevo sus casas con equipos de sonido. Pobres de los que tuvieron que caminar entre tanta agua cargando una pantalla tan grande y pesada. Pobres de los que tuvieron que entrar a una tienda dónde no había otra cosa más que esas cajas que los entorpecen cada vez más. Pobres abusivos de necesidades básicas. Pobre país. Pobre mundo.

Y es que así ni ganas quedan de ayudar, pero no pueden pagar justos por saqueadores, así que bajo la premisa de la cual soy fiel creyente, esa que dice que cuando puedes debes, sobre todo si se trata de ayudar, ahí va la ayuda en camino y que les sirva a quien le tenga que servir, a quien le pueda servir.

Por último una recomendación, imprime este intento de artículo, hazlo bola y aviéntalo en la calle de todos modos es un papelito, ¿a quién le va a afectar?, pero déjame soñar con que muchas personas lo harán, así podré contribuir con la próxima inundación y ver como todos culpan a otro alguien que no soy yo, al parecer eso da mucha satisfacción.