Con a de inicio.

De volvamos a empezar cuantas veces sea necesario, cuantas letras tenga el abecedario o cuantas veces seas incapaz de decir el mismo al revés que después de todo las relaciones más fuertes son las que renacen cuantas veces han querido y cuantas veces se han querido.

De asombro. Cada que te encuentro, que te enojas, que perdonas mis imperfecciones y que terminas amando mis demonios, adoptando algunos y haciéndolos tan tuyos como míos.

De confusión entre el placer y el dolor, una dualidad perfecta y tan necesaria que termina ayudándonos a recordar que si sentimos es porque seguimos vivos.

De pasado, del antes que enterramos como abono y que dio nacimiento a todo lo aprendido para poder seguir adornando el jardín donde sembraste colores, sonrisas y verbos con o sin adjetivos.

De apoyo y de aliento, tan incondicionales como necesarios para hacer todo lo que he hecho, que aunque pude haberlo alcanzado solo, siempre ha válido mucho más  estar acompañado.

De hantes con hache, para recordar todos los silencios necesarios en las historias y los errores que cometimos tan grandes como aleccionadores, tan lastimosos de ver como un hantes con hache o como un futuro sin puntos suspensivos…

De ayer.

De ahora.

De boca abierta cuando estás conmigo.

Papel de baño para la lengua.

Idea millonaria para todos aquello emprendedores que buscan crear nuevos productos.

Un producto que podría y debería estar en la canasta básica a partir de ayer, el nuevo papel higiénico para la lengua. Así como lo lee, hecho especialmente para esa superficie que hay que cuidar tan delicadamente pero que necesariamente tiene que limpiarse por los lugares en los que ha estado y todo lo que se reproduce y sale a la luz a partir de ella.

Para todos aquellos amantes del culo ajeno, los que están ahí entre risas falsas de chistes peor que malos, los que han subido de puesto o cambiado de trabajo sin importarles lo seca o rasposa que les pudiera quedar la lengua. Llévelo, llévelo, cómprelo que está hecho específicamente para usted, limpia incluso las bacterias que trae su jefe en las botas, en las nalgas y en las bolas. Que no le de pena, aunque parezca evidente que no.

Así es que si eres uno de esos que le cierra la boca a su trabajo con sus escandalosas risas fingidas, o que pretende hacer menos a los demás porque no puedes hacerte más por ti mismo, felicidades, este nuevo producto es para ti.

Si eres de esos que prefieren tener los mismos gustos que tu jefe aunque a tu jefe le guste que muerdaz fuerte la almohada, ezte producto ez para ti y además en ezte momento ze me eztá ocurriendo otro, que zi tienez zuerte en unos díaz lo propondré, pero zi todavía tienez máz zuerte, algún día alguien lo inventará.

A ti mi querido lameculos pacivo-agrecivo, con toda la láztima del mundo te dedico una zonriza de dezaprobación, de zarcasmo, de graciaz por zer el mejor ejemplo de mediocridad, te la dedico con los dientez manchadoz de cinizmo.

Laz heces que hacen falta, a ver si las vas devolviendo, que no está bien que te las comas.

*Te dejo lo que espero que sea un claro ejemplo, de que comerse las heces, no se ve bien.