Proemociones.

El error no está en el dedo. El error está en la oferta.

 

Te amo.

Mírame bien. Directo a las letras y dime que te lo creíste. Que me lo compras. Y si es así, entonces eres una víctima más de esta mercadotecnia de emociones que ha venido a la baja.

Y es que con tanto día a día no nos damos cuenta de que estamos comprando de más y nos estamos olvidando de todo lo que –aunque hoy no lo sepamos- algún día echaremos de menos. Todo eso que nos hace sentir que somos humanos y por lo tanto únicos. No entrecomillé únicos porque supongo que no tengo que subrayar mi sarcasmo.

Sentimientos en oferta, al dos por uno o con rebajas de hasta el setenta y cinco por ciento de descuento. Los encontramos entre varios grupitos, desde los niños de secundaria hasta los de cuarenta y cinco años, amistades a granel. Donde parece que lo importante es lo que te llevas por menor precio. Más cantidad y menos calidad. Lo subes a la báscula de las redes sociales y que los números hablen. Porque al parecer no tienes a nadie más con quien hacerlo.

Títulos patito. Como los que a cualquiera le dicen hermano. Como si ese título se regalara junto con una prueba de ADN. Como si este apodo no se tuviera que ganar. Como si se naciera con el.

Los que en medio de una fiesta y bajo los efectos de un buen trago de ilusión disparan su primer te amo, a quemarropa y sin saber nada acerca de sus efectos colaterales. Lo ponen en oferta, como de tienda de 3 x 11.ºº Pasa lo mismo que con cualquier producto, entre menos exclusivo sea, más común y por lo tanto más barato.

Está bien querernos entre todos y esas odas a la felicidad y el positivismo que todo el mundo anda intercambiando por likes, a costa de su credibilidad.

Lo que sí creo es que tampoco se puede amar a todo el mundo e ir regalando sonrisas cual reina de la primavera. Me parece poco real, anti natura. Hipócrita para terminar.

Volvamos a posicionar los sentimientos en ese estante de exclusividad, un producto al alcance de pocos. No porque cueste mucho decirlo, si no por lo que te puede costar ganártelo.

 

Así, tal vez nos esforcemos todos los días. No sólo por buscar el pan, si no un alimento que nos llene más.

2 comentarios en “Proemociones.

  1. BUENO… Parece que un día si y otro también, sigues con el dedo en el renglón; no sueltas el tema y me parece muy importante porque a golpe de insistencia se logran los efectos de las convicciones.

    Me gusta mucho esta entrada; muy ágil de lectura, ligerita y entnedible para cualquiera (paradojicamente); hasta para mi resultó entendible.

    Gracias por ecordar(nos)me revalorar no solo las palabras, las expresiones, sino los sentimientos mismos; duro y a la cabeza… y a regresar al origen para avanzar en la evolución humana.

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