Error 404.

Y contando.

 

O más me valdría que así fuera. Crecimos en una sociedad en la que el error sale cada vez más caro o mejor escrito, más señalado. Crecimos a sabiendas que no teníamos permitido equivocarnos, que la vida tiene un solo carril. Sin vueltas en u, sin carril de regreso, en un coche que no tenía incluida la reversa. Tal vez para no correr el riesgo de que a uno que otro se le fuera a tronar.

Y de pronto, tronaron reversas. Se divorciaron parejas antes de enamorarse. Se juntaron otras sin casarse. La niña salió de su casa en jeans y sin vestirse de blanco. Terminó con el novio antes de bautizar al niño. Estudió lo que la mamá ni si quiera se imaginó que se pudiera estudiar.

Una generación entera cometiendo errores. Que horror. Qué generación. Qué mal estamos. Qué mal nos va. Y así, una cantidad de frases que podría englobar en un etcétera para no cansarme de escribir lo que se alcanza a leer, oír y ver todos los días en la calle.

No entiendo cuando empezamos a banalizar el error y empezamos a elogiar de más al acierto sin saber que sin el primero es muy difícil llegar al segundo.

Que equivocarse es un intentarlo distinto, antes que un hacerlo mal. Que un me equivoqué, implica haberse atrevido a pisar el camino que no estaba marcado antes que ir por el que estaba pavimentado.

No entiendo en que momento nos empezamos a llenar de justificaciones y a vaciarnos de momentos mecedora. Que son todos esos momentos que le vas a querer contar a tus nietos.

La historia está llena de errores. De los errores han nacido los mejores aciertos, si no que le pregunten a un tal Alexander Fleming, por no ir tan lejos. Y hablando de por no ir tan lejos, no sé cuantos sepan que la función actual del viagra se descubrió por error y miren nada más a dónde fue a parar. Todo un desafío a las leyes de la gravedad. Dicen.

Vivimos en una sociedad en la que ya no existen los secretos, todos saben lo que desayunaste porque subiste la foto incluso antes de probarlo. Tu estado sentimental, igual que el emocional: publicado y actualizado cada dos horas. Respondemos a una página que nos pregunta qué estamos pensando. Ya no existe la posibilidad de equivocarse sin ser estigmatizado, porque eso sí, estamos llenos de tutoriales para vivir bien.

Tips para levantarte de buenas. Los seis mejores hábitos de la gente altamente exitosa (lo escribí para usarlo como etiqueta), las cualidades que conquistan a cualquier mujer/hombre/quimera (éste también).

Todo en sencillos pasos.

Todo como si fueran recetas.

(Píntele aquí el dedo a todos esos tutoriales que pretenden enseñarnos a “vivir bien”. A esta cuartilla también).

Mejor, volvamos a equivocarnos.

Pero a equivocarnos bien, y por qué no… a lo grande.