Hoy.

Un día después. Tarde. Incumplido. Irresponsable. Lunes. Martes. Jueves. Llámalo como quieras, me da igual y si no lo quieres llamar mejor que mejor, te estarás quitando un prejuicio y con eso estarás ganando una posibilidad.

Pareciera que tenemos una necesidad incansable de nombrar las cosas y junto con ésta, de etiquetarlas y por consecuencia de separarlas. Y así nos vamos con todo intentando separar en lugar de unir y luego criticamos a nuestro gobierno, iglesia o cualquier poder fáctico sin saber que a menor escala hacemos lo mismo. A menor escala pero oye, tiene el mismo efecto o peor. El daño a final de cuentas es igual.

George Carlin en uno de sus monólogos más interesantes, The things that bring us together, habla precisamente de esto y nos explica como los que están en el poder nos hablan de sexo, religión y raza entre otras cosas, para dividirnos porque una vez divididos es más fácil el control y la manipulación, eso nos mantiene peleando entre nosotros para que ellos puedan ir al banco a sacar nuestro dinero. Y ahí vamos todos repitiendo patrones, hablando de los demás con sus respectivas etiquetas, hablando de lo que nos hace diferentes como si eso nos hiciera mejores, en lugar de hablar de las cosas que nos unen y luego ahí tenemos un atentado terrorista cada que a alguien se le ocurre acabar con la vida de los demás, tan seguido que para muchos se empieza a hacer muy normal –tan lamentable como los “líderes” que tenemos hoy en día-.

Encontramos más espectáculo en los gritos después de los disparos que en la exposición de fotos que había detrás. Nos vanagloriamos de la foto del hombre que acaba de disparar a otro hasta quitarle la vida, porque es “muy buena foto” hombre, mira hasta parece cuadro renacentista. Que paradójica es la vida. Insisto. Eso sí, menos mal que lo hizo en venganza de Alepo. Y el muerto, pasa a segundo término. Como todos los demás cadáveres que se han quedado aplastados por un titular.

Así podremos decir que fuimos testigos de cuando la sociedad se empezó a ir a la mierda. Si es que no llevamos tiempo yéndonos ya.

Igual y tendríamos que irnos quitando un prejuicio al día. Por lo menos y para nuestro bien, que estas cosas con suerte van permeando poco a poco.

 

Vamos de menos a más. De uno a dos. De adentro para fuera. De mí para ti.

Vamos quitando etiquetas y con ellas barreras. O muros, como lo quieras llamar.

Vamos quitando el nombre a los días de la semana, procuremos que todos se llamen hoy. En una de esas los vivimos con más intensidad.

En una de esas empezamos a vivir de tal manera que contagiemos a otros.

En una de esas nos damos cuenta que igual y el hoy es lo único que tenemos. Porque como va el mundo quien sabe si nos toque ver lo que viene mañana.

Pongamos etiquetas sí, es inevitable, pero procuremos que sean etiquetas que nos unan.

 

Supongo que me está afectando la temporada. O las noticias.

Vitamina P

Normalmente no escribo para recomendar nada, pero hoy me he encontrado con algo que a unos cuantos podría servirles y que siguiendo la filosofía de que cuando puedes, debes. (Sobre todo si se trata de ayudar) tengo que recomendar esto que me parece sensacional.

Una vitamina que no se encuentra tan fácil y menos en estos tiempos pero que sin duda es el motor de grandes cosas, logros e incluso de grandes personas. Sin duda la gasolina que nos mueve como humanos.

Es esa vitamina que te mantiene alerta, despierto, con entusiasmo y ganas. Muy recomendable para todos aquellos que odian el lunes. Con esta vitamina podrán dejar de hacerlo.

Esta vitamina te va a ayudar a sentir cada día de la semana como si fuera viernes. La única contraindicación y/o en su defecto efecto secundario que podrías sentir es la ansiedad que puede causar un domingo por la noche, puede causarte un poco de insomnio por saber y esperar con ansia el lunes. Por extraño que parezca.

Esta vitamina está probada, no hay nadie que pueda hablar mal de ella, al contrario. Los hombres más exitosos la consumen diario y esto ha repercutido en su vida profesional y personal.

La puedes dosificar a tu antojo, si es necesario que te quedes despierto hasta tarde seguro te ayuda a evitar el cansancio y la fatiga que el día te ha dejado, además de ayudarte a levantarte al otro día con el mismo entusiasmo con el que te levantarías si hubieras dormido tus ocho horas.

La vitamina P. Esa que hace ir a tantos a trabajar con una sonrisa de oreja a oreja, por utópico que parezca. Y que a esos que les ayuda tanto, dejan de llamar trabajo al ídem. Esa vitamina te ayuda a hacer cada cosa de tu día como si fuera la última, te enseña a disfrutar de las cosas como si no fueran a durar y esto a su vez hace que terminen durando.

Por cierto la p es de pasión.